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viernes, 15 de noviembre de 2019

La Tumba de los libres...

Hemos vivido casi un mes de un proceso de movilización social único en nuestra historia. He pensado en escribir varias veces, pero es dificil tener una visión de conjunto que permita entender el proceso y reconocer sus posibles consecuencias. Hoy, 15 de noviembre de 2019 hemos llegado a un punto de inflexión: los principales partidos políticos con representación en el congreso han llegado al acuerdo de iniciar el proceso para una nueva constitución, recogiendo en parte las demandas que han expresado millones de personas en las calles de Chile. El acuerdo propone un plebiscito de entrada para consultar a la ciudadanía por una nueva constitución y por el método para redactarla, entre una convención mixta constitucional o una convención constitucional con el 100 % de los delegados elegidos por la gente. Junto con esto, establece otros elementos técnicos sobre los que cabe detenerse. Sin duda es un hecho histórico de tremenda importancia, pero presenta dudas y desconfianzas que pasaré a revisar a continuación:

1. Se amarra un quorum de 2 tercios, lo que en la práctica permite que el 33% se imponga sobre el 66% de los delegados. Si o hay acuerdo la materia queda para una ley posterior que será elaborada por el congreso, lo que en la práctica puede funcionar como una especie de veto del congreso sobre la constituyente.
2. El proceso de elaboración dura hasta el 2021, por lo que no sería promulgada por Piñera, sino por el presidente que asuma a contar del 2022, lo que evita el papelón de tener la firma en nuestra constitucion de un nuevo presidente deslegitimado y acusado de graves violaciones a los derechos humanos. Por otro, le permite a Piñera aparecer como el gran gestor del proceso constituyente y terminar con su periodo presidencial con relativa estabilidad.
3. Los constituyentes serán elegidos igual que los diputados, es decir, elegidos según distritos, lo que hace competir a los particulares con la máquina electoral de los partidos. Si ya es dificil elegir un diputado fuera de un partido político, imagínense lo difícil que será elegir un delegado constituyente. Esto permite que los partidos controlen la constituyente, por lo tanto, puedan negociar y controlar el proceso.
4. Se parte del principio de hoja en blanco, es decir, no se reforma la anterior constitución, sino una nueva. esto es positivo obviamente. Lo negativo es que no se le da un peso vinculante ni a los diálogos ciudadanos realizados durante el gobierno de Bachelet, ni a los cabildos autoconvocados (mas de 200), a lo más podrán ser un material de lectura para sacar ideas. En la práctica esto deja fuera de la discusión constituyente a la gente que se ha organizado y vuelve a centrar el poder de decisión en los partidos y en los delegados que logren ser elegidos.
5. La propia definición de las alternativas es engañosa: ¿Usted prefiere una Convención mixta constitucional o una convención constitucional? En cualquier elección esta formulacion de alternativas es claramente engañosa.
6. No se establecen delegados de pueblos originarios u organizaciones civiles que deban mostrar la diversas del pais, sino sólo por territorios, lo que hace en la práctica que la convención en realidad pueda terminar no siendo representativa.
7. Por último, al ser una "convención" y no una asamblea constituyente podriamos encontrarnos cun un reglamento que limite sus funciones y resultados. La asamblea deberia poder regirse a sí misma y no ser regulada desde el congreso.

Como ven hay muchos puntos que hacen dudar de la honestidad de este paso. Es un paso histórico, si, pero ahora queda la discusión y aprobacion de las correspondientes reformas para permitirlo, reformas que tienen un quorum de 2 tercios, lo que obligará a ambos sectores a seguir negociando y con el peligro constante de entrampar el proceso y quedar en nada, como casi sucede ayer. La actitud de los "acordantes" del congreso con el partido comunista refleja claramente la actitud que podemos esperar del congreso en estos días: "este es el acuerdo, no lo pueden modificar, a si que o lo firman o se van".

Este avance es importante, pero solo es uno más. Si no se logra un método de elección de los delegados que realmente resulte representativo y un poder de decisión de la asamblea que realmente pueda cambiar las cosas, podemos quedar exactamente igual o peor. Nuevamente se quiere resolver el tema sin contar con la ciudadanía, tratando de estabilizar la situación, que la gente se vuelva a su casas y deje a los políticos encargarse de "lo suyo".

Pero no se trata de eso, la gente en la calle entendió que la política es suya y quiere participar y decidir, no sólo ser receptores de propuestas cerradas que no responden a sus demandas por una sociedad más justa fraterna y solidaria. Todo depende de lo que pase en la calle. este acuerdo es hermoso, pero una hermosa lápida sobre los anhelos de participación y decisión si es que no estamos atentos.

De nosotros depende: Este proceso constituyente puede ser una tumba para los libres o el definitivo asilo para luchar contra la opresión y cambiar este país en beneficio de todos.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Redescubriendo el castillo en la pecera después de las elecciones 2013

Muchas veces, hablando con amigos, he comparado la política chilena a un pez en una pecera que, dado que tiene una memoria de pocos segundos, en cada giro vuelve a descubrir un castillo dentro de la pecera, sorprendiéndose y  sacando las mismas conclusiones una y otra vez. Algo así me sucede con las recientes elecciones en Chile. A pesar de haber 9 candidatos y la elección de CORES, los resultados generales son los mismos que si no hubiese ocurrido nada nuevo: la Nueva Mayoría (ex-Concertación) ganó sin lograr la mitad más uno y la segunda vuelta se dará entre Bachelet y la candidata de la Alianza, con la ganadora obvia esperado por todos, pero que nuevamente nos provocará sorpresa y admiración.

Hay algo que decir sobre la mentalidad electoral chilena. Quien siguiera las noticias los útlimos años concluiría un desprestigio creciente de la política y una desconfianza mayor a los dos bloques en el poder. pero a la hora de votar la cosa se ve distinta: los dos más votados son precisamente los bloques en el poder y el respaldo a la concertación es el doble de la derecha. Si el ciudadano chileno votó por Piñera hace cuatro años fue para castigar a la concertación, ahora cansado con el gobierno de derecha vuelve a elegir a bachelet para que, esta vez si, cambie todo lo que cada uno crea que hay que cambiar.

Otra situación es la de las candidaturas alternativas. hay que reconocer que fue un logro poder tener 7 candidaturas críticas del sistema, lo que refleja un avance en el interés por capitalizar el descontento frente al rígido sistema político chileno. Pero a pesar de esto, las candidaturas no convencieron. Si bien los candidatos independientes logran captar simpatía, no logran traducir esto en una propuesta que convenza a los votantes. las diferencias de votos son tan grandes que bachelet ni siquiera tendrá que negociar para ganar, lo que anula en el escenario electoral a las 7 candidaturas presentadas.

Comentando los resultados por candidatura, podemos concluir lo siguiente:

PARISI.

Fue una candidatura extraña, mezcla de clase de economía y propuestas reformadoras que, casi siempre, partía del suspuesto que el sistema funciona bien, pero que los encargados de administrarlo no sabían hacerlo o no tenían la intención de cambiar las cosas. Parisi jugó al crítico, sin definirse de izquierda o de derecha, pero con propuestas absolutamente dentro del sistema y apuntando al electorado de la Alianza. Su último "saludo al escenario" fue de antología: llamó indirectamente a votar por Bachelet, felicitándolo como una "dama de la política", luego de haber criticado a ambos bloques durante toda la campaña. Su futuro politico es incierto, no es fácil reponerse de un fracaso electoral, aunque su porcentaje no deja de ser importante, aunque no lo suficiente para ser un alternativa real.

MEO

El gran crítico de la concertación hace cuatro años, que logró poner en jaque a los jefes de partidos del arcoiris, forzar negociaciones y exigir un cambio de timón, ayer obtuvo la mitad del porcentaje de hace cuatro años, lo que resulta ser un fracaso absoluto. La apuesta de construir en cuatro años un proyecto que lo hiciera pesar en la balanza electoral no resultó, y habrá que ver si su Partido Progresista logra progresar o por lo menos sobrevivir hasta la próxima elección.

MARCEL

La apuesta de Todos a la Moneda se presentó como una alternativa real al poder, no sólo para "posicionar temas" o lograr votos con los que negociar. Sin embargo, su porcentaje de cerca del 3% no alcanza para proyectar una candidatura a 4 años, o para formar un movimiento político con peso real. La única posibilidad es un giro hacia la participación (no sólo la asesoría) en los movimientos y organizaciones sociales, lo que obviamente también es volver a descubrir el castillo en la pecera.

ROXANA MIRANDA.

La apuesta del Partido Igualdad (ex andha chile) fue ambiciosa. la confianza en ella fue tal que intentaron que las otras candidaturas se sumaran a la de Igualdad porque era la que tenía posibilidades de provocar cambios reales en el escenario. Es cierto que Andha Chile - Igualdad lograron en un momento movilizar gente en torno a las demandas habitacionales y la inscripción del Partido, como también es cierto que no lograron solucionar esas demandas y la inscripción fue difícil y no del todo transparente, ya que la gente no fue informada que se estaba inscribiendo en un partido, sino sólo apoyándolo. El constante temor a politizar su trabajo, por el miedo a restar gente, y su exclusiva centralidad en la protesta y la demanda hacen que a la hora de enfrentar un proceso político no se cuente con los elementos para llevarlo al éxito. Igualdad no pasa de ser un partido instrumental, que hoy corre el peligro de desaparecer o luchar por su sobrevivencia como primer objetivo, transformando el instrumento en fin.

Las demás candidaturas no merecen mayor mención. No responden a procesos políticos de acumulación de fuerzas y lo más probable es que se diluyan en coordinadoras, organizaciones u otros grupos diversos.Hay dos datos que sí merecen mención: la campaña Marca tu Voto que consiguió un 8% de adhesión (más que muchas candidaturas) y que refleja el interés por generar una constitución democrática y el bajo interés por la elección de CORES, lo que refleja el desconocimiento de su función o la baja importancia que la población parece atribuirle a la misma.

en conclusion.

El panorama siguió tal como siempre, a pesar de las novedades de esta elección.
El demandismo no resulta como camino de acceso al poder, sino sólo como medio de agitación.
La gente sigue confiando en los dos bloques mayoritarios, aunque los critique.
El discurso antipartidos y antipolíticos no provoca resultados electorales ni suma gente a un proyecto.
Las elecciones son un evento en el proceso de construcción, pero no es donde se juega el avance real de un proceso de transformación política y social.

como ven, sólo hemos vuelto a descubrir el castillo en la pecera, hasta la próxima vuelta que demos o, hasta que tengamos memoria suficiente para recordar que el castillo está ahí y apliquemos las conclusiones que hemos sacado una y otra vez.

martes, 22 de enero de 2013

La reforma al binominal nuevamente rechazada

Hoy, por faltar dos votos para los 2/3 necesarios para reponer la propuesta de reforma al sistema binominal, nuevamente resultó bloqueado el intento por generar en Chile un sistema verdaderamente democrático. Muchos de quienes, en más de alguna declaración pública, dijeron querer cambiar el sistema, votaron en contra, mostrando una vez más un triste espectáculo que siembra nuevamente la desconfianza hacia los políticos profesionales y sus promesas.

El sistema binominal, en breves palabras, provoca que se produzca un empate en la mayoría de las circunscripciones electorales, consguiéndose como resultado que los dos bloques en el poder obtengan respectivamente cerca de la mitad del congreso, y dejando a los posibles candidatos independientes fuera de cualquier posiblidad de elección.

Los efectos de este sistema son varios. Primero, reduce la participación en el poder político a aquellos ciudadanos que participan en los partidos políticos. Segundo, los partidos políticos se ven obligados a hacer alianzas para poder sobrevivir dentro de la institucionalidad. Tercero, provoca inmovilidad en el sistema político, poca flexibilidad para adaptarse a situaciones nuevas, y una representatividad por lo menos cuestionable.

Desde 1990 se han presentado 20 proyectos de reforma al sistema electoral, los cuales han sido constantemente rechazados, ya sea por la derecha, ya sea por algunos de la concertación que se han ausentado, abstenido, o derechamente votado en contra. El resultado es siempre el mismo: Un sistema que se vuelve inmodificable y deslegitimado, pues los que aprueban las leyes son estos mismos que se reparten el poder legislativo a partes iguales.

Que el binominal sea "la madre de todas las batallas" en parte es cierto. Si no se cambia la manera de elegir a los legisladores es imposible lograr reformas verdaderas al sistema político, que expresen verdaderamente el sentir de la gente y hagan de Chile algo más cercano al ideal democrático. Es la madre, porque no es la única batalla a dar. Es necesario también reformar la ley de partidos políticos, impulsar la iniciativa popular de ley, ampliar las materias que pueden ser objeto de plebiscito y, por último, implementar la posibilidad de remover representantes cuando se considere que no han cumplido con sus obligación o el pueblo les ha retirado lo confianza.

El problema es grave, aunque la reacción del senado era esperable. Luego del fiasco de la abstención provocada por el voto voluntario, los senadores no se arriesgarán a introducir otra variable que dificulte aún más predecir los resultados de la próxima elección. Termina quedando la sensación que en verdad no se pretende modificar nada, sino instalar la discusión cada cierto tiempo para terminar rechazando siempre la idea de legislar sobre el tema.

Cuando se comienza a comprender que no es posible lograr los cambios mediante los mecanismos establecidos y los encargados de administrarlo, ni tampoco mediante la presión ciudadana en las calles de manera pacífica, comienza a comprenderse que no es un tema de posibilidades, sino de voluntad. No se hace porque no se quiere, y la presión no es efectiva mientras no ponga en jaque al sistema productivo o el funcionamiento del sistema. El rechazo constante a las demandas del pueblo termina provocando desencanto político, lo que hace que se reduzca aún más los actores que tienen posibilidad de influir, hasta llegar a una oligarquía que se reparte los cargos y establece las reglas. Las primarias van en ese sentido también, ya que son una forma de prever el resultado de la elección, una especie de encuesta financiada por el estado.

En este panorama, ¿Qué camino queda? No basta la sola organización popular en torno a demandas, sino una real organización popular, con conciencia política y con capacidad de ejercer el poder que le corresponde, generando mecanismos propios que permitan avanzar en la ocnstrucción de una sociedad  participativa y solidaria, donde el pueblo no pida favores, sino sea realmente el soberano del estado, con real control sobre las decisiones de sus representantes y con capacidad para generar los cambios que se requieren para un mayor bienestar de la gran mayoría del pueblo chileno, de aquellos que financian el estado, generan la riqueza y constituyen, o debieran constituir, la verdadera preocupación de los políticos y sus instituciones.